La infancia podrida

El libro de Volpi es una narración que apunta directamente a nuestros fantasmas y miedos. Utiliza cuentos infantiles cómo Hansel y Gretel y los transforma en crueldad. Rompe con la inocencia de Europa y con los ideales de la ilustración, los cuales en el siglo XX demostraron que no eran suficientes para contener la crueldad del hombre. Parece que Volpi nos dijera: "No sois tan buenos cómo pensais", "Tú eres uno más de los que debe cargar con la culpa"

Mediante una estructura desordenada nos traslada la sensación de que importante no son los sucesos, si no lo que hay detrás de ellos. La codicia, el odio, el miedo... Elementos que están presentes en todas las historias y, por lo tanto, el escritor no ve problema en entremezclar unas con otras. De esta manera las relaciona entre sí y lleva al lecto a preguntarse el porqué de una narrativa lejana de lo "tradicional". 

Oscuro no es sólo el bosque, sino también los personajes que hay en él. Somos nostotros, los hombres, los que transformamos ese paraíso fantasioso de nuestra infancia en el peor de los infiernos, ya que no hay mayor demonio que la parte salvaje y autodestructiva que poseemos. Esa que nos hace asesinar a personas cómo si fueran "mosquitos". Y lo que es peor, el crear una excusa intelectual para justificar nuestros actos. Los nazis no mataban judíos en un arrebato de ira, sino porque de verdad creían (algunos) que era lo justo y beneficioso para la sociedad. Esto aconteció en una de las civilizaciones más cultas e ilustradas de Europa. Si no podemos ni confiar en nuestra razón, sólo queda el desorden, la posmodernidad y la aceptación de que quizá no exista la "verdad". Nietzshe predijo que el viejo dios de occidente estaba en su lecho de muerte. Las guerras mundiales lo terminaron de matar. Nos dejaron sin dios, sin verdad y sin esperanza. Quizá Volpi decidió escribir el libro con una estructura caótica con la intención de mostrar que una estructura clásica no es suficiente para describir el dolor y desorden ideológico que supuso la Segunda Guerra Mundial. 

Pero, ¿Porqué el corromper las historias de nuestra infancia nos produce tanto malestar? Es imposible entender el posmodernismo sin entender a Froid y sin adentrarse en el subconsciente, ese terreno desconocido y poderoso que todos tenemos. El subconsciente es importante en esta obra desde el punto de vista colectivo. Las paranoias o fantasmas que tenga un particular paciente, víctima de un trastorno neurótico, no tienen un gran interés de estudio social, ya que son fantasmas que sólo le afectan a él. Sin embargo, los símbolos y miedos que comparten un colectivo de personas, una sociedad, cobran un gran interés para Freud, pues nos afectan a todos. Esos símblos son en los que se basan movimientos artísticos cómo el impresionismo o el expresionismo. Las historias tradicionales representan una metáfora de "la buena conducta", ya que se cuentan de generación en generación de una forma moralista. Para un hombre o mujer que haya conocido "Caperucita Roja" o "Barba azul" de nño, siempre los identificará como algo con final feliz, como algo que ha ayudado de una gran manera a formar su conciencia. Los Hermanos Grimm se aseguraron de moralizar y ablandar estos cuentos, que en su origen no eran tan benevolentes y mostraban con más precisión la naturaleza humana. Los transformaron en fábulas en las que los buenos siempre se salen con la suya. Mediante transformar estas historias en cuentos terroríficos, Volpi penetra en nuestros más inocente ideales y convicciones, y nos enseña una parte de nostros mimos que quizá no queríamos descubrir. Es importante comprender que lo que una persona entiende cómo patria, es realmente su infancia. Esa rupura con la moral que plasama Volpi, es la misma que experimentó Europa en la primera mitad del siglo XX.