Blues hiriente

Si escuchásemos las melodías que cantaban los esclavos negros de Norte América a mediados del siglo XIX, bien poco nos agradarían o divertirían. El concepto de Blues, Jazz u otras músicas de origen negro que tenemos en la actualiad, dista mucho de su origen. El blues inicial, el que se cantaba en las plantaciones de maíz, tiene más que ver con cantos africanos inspirados en sonidos de la sabana, que con la virtuosa trompeta de Louis Armstrong, el cual tocaba para un público primordialmente blanco. No estoy diciendo en ningún caso que el jazz comercial sea malo, en absoluto. Significa la fusión de la inspiración de los intérpretres negros, con la sabiduría musical que poseían los blancos norteamericanos. Estos últimos habían estudiado música, sabían armonizar y conocían el lenguaje musical (intervalos, arpegios, escalas...). Fueron estos productores blancos los que convirtieron melodías negras desafinadas y faltas de una estructura clara (desafinadas no por falta de virtuosismo, sino de educación musical) en un producto que tuvo un éxito aplastante en el mundo. Aún hoy lo tiene. Consiguieron crear una música que agradase al espectador. Y he ahí la clave: El blues en sus orígenes no nació para agradar un público, sino para expresar dolor y sufrimiento. Por lo tanto no hacía falta centrarse en la afinación o en cunplir las reglas melódicas. Es una música más real, más pura.

Pero, ¿Por qué cuento todo esto? En la clase magistral relativa a este libro, una compañera planteó que el libro era en ocasiones muy difícil de leer. No por que fuera aburrido, sino por que argumento no tenía siempre una estructura clara o, en su palabras, "La autora parece que quisera provocarnos una sensación de desasosiego". Aquí encuentro la relación del libro con el jazz inicial. La forma en la que la escritora expresa desorden, miedo, desesperanza... no busca agradar al expectador, es más bien un grito literario que busca abarcar todas las sensaciones que debería estar pasando la protagnista, de igual manera que un esclavo de Missisipi usaba una mediocre guitarra y una desgastada voz para cantarle a Dios y a la naturaleza todas sus desgracias. 

Comparar la estructra de la obra con el jazz, por sus elementos de improvisación, libertad y ruptura de la estructura, me parece acertado, pero cabe destacar que en ningún caso tendrían una relación el "When the Saints go marching in" de Louis Armstrong y este libro. 

La novela de Morrison emana cultura popular. No sólo por la estructa, sino también por el contenido. Mezcla leyendas con realidad sin aclararte a que categoría pertenece cada fragmento. Es necesario recordar que la cultura negra tiene una tradición hablada muy extensa, ya que la mayoría de esclavos no sabían ni leer ni escribir. El hecho de que se transmitieran historias de manera no escrita, da paso a su alteración y derivación en leyendas, mitos, historias que no está claro si son verdad o mentira... Por ello, en parte, Morrison escibe el libro de este modo tan peculiar y anárquico. En ocasiones, los límites tradicionale sno son necesarios para expresar situaciones cómo matar a un hijo por compasión. La escritora mezcla mitos con historas reales para mostrar al lector que así es cómo la cultura negra ha mantenido viva su historia de generación en generación. 

El hecho de que el libro sea complejo en su forma, hace que nos centremos más en el contenido. Me recuerda al expresionismo en la pintura, en el cual una ilustración esconde mucho más de lo que muestra, y cuyo valor subjetivo es mucho mayor que el objetivo. 

Como conclusión, Morrison nos presenta una historia traumática y de ahí la complejidad a la hora de narrarlo. Los traumas son difíciles de contar. Obliga al lector a sentir desorientación y pensamientos horrorosos. La novela se construye con permanentes saltos hacia atrás, cómo la memoria. Además, es fragmentaria. ¿Por qué? Por la dificultad de narra verdaderamente la eclavitud si no la has vivido. Es demasiado duro, demasiado cruel. Llena de símbolos senoriales, la escritora afroamericana nos hace reflexionar sobre un grupo social (afroamericanos) que vive en la deambulación, en el no saber de ir. Sólo tienen su dolor, sus recuerdos. Son libres físicamente, pero no mentalmente y están encadenados a su pasado.