Lo "real"

Nos encontramos dos mujeres en este libro que vagan por la vida con una insatisfacción permanente. Víctimas de una sociedad que les ha enseñado que el placer no es su objetivo, deben vivir en una auto represión constante. Al carecer de poder, también lo hacen de libertad. ¿Porqué no lo dejan todo y se marchan? ¿Porqué no mataron a sus maridos el primer día que se sintieron esclavizadas? Quizá la respueta esté en Marx, que hablaba de la moral y la religión como elementos de control por parte del poder, el cual está en manos de los hombres. ¿Es el sexo hoy en día otro mecanismo más de control? 

Uno de los temas por excelencia del posmodernismo es el cuestionamiento de la realidad. Desde los olores en la mente de Proust hasta los artículos de opinión de Juan José Millás, surge el tema de lo "real" cómo algo complicado e indescifrable en su totalidad. Numerosos artistas como Bob Dylan llegaron a la conclusión de que la realidad es solo una iusión y que por lo tanto no había que seguir sus reglas ni sentir culpa al quebrar sus postulados. Otros llegaron a decir que no hay nada más real que la imaginación, pues la realidad es, en último término, una construcción ficctica hecha por nuestros cerebros. Aunque hubo algunos que fueron incluso más allá, pues afirmaban que nuestras ilusiones, sueños, deseos y creencias, eran los que transformaban la realidad. 

Este último argumento es el que me interesa para analizar la obra de Jelinek. La idea de Dios, la moral, las ideologías predominantes de la época, son, en último término, nada más que ilusiones construidas por mentes maravillosas, pero ficciones al fin y al cabo. En Europa predomina la moral cristiana, que está íntimamente relacionada con los textos de Platón. La mente de aquel prodigioso griego ha influenciado millones de personas a lo largo de la historia, al igual que las reglas sociales torturan a los dos mujeres creadas por Jelinek. Briggite y Paula viven su vida bajo una autoridad de hierro no tangible: La moral. Les han dejado claro que es lo "bueno" (Ser una buena esposa, aceptar que su marido les grite, no aspirar a nada en la vida de forma individual...) y que es lo malo (Tener sexo con otros hombres, constestar a su marido, sentir placer...). Pero tanto "Lo bueno" como "Lo malo" son términos que los posmodernistas comienzan a respetar cada vez menos, pues comprenden que son parte de una estructura concatenada cuyo inicio es, cuanto menos, cuestionable: La existencia de un Dios. Y cuando digo Dios no sólo me refiero al judeocristiano, sino a cualquier idea absoluta que sea la "madre" que todo lo crea en la mente de las personas. 

Lo que llamamos conciencia es principalmente la voz de las reglas sociales en nuestra mente. Es un policía invisible que apresa tanto a Briggite como a Paula. Una ficción que transforma su realidad en algo tenebroso. ¿Porqué digo que la conciencia sea algo social? Pongo un ejemplo: En la Antigua Grecia estaba permitido tener esclavos, y mucha gente, entre ellos filósofos y personas de culto, no tenían incoveniente en que fuera así. Hoy en día la práctica totalidad de los ciudadanos se sentirían culpables si poseyeran a otro ser humano. La razón es que ahora se ve como algo "malo" y antes como algo "bueno". Por otro lado, Rafael Nadal no se siente culpable al ser patrocinado por NIKE, empresa que paga sueldos de miseria en Asia para poder pagarle a él millones de euros por llevar una camiseta con su logo. Cómo todos los deportistas lo hacen, el no se siente culpable, no está rompiendo ninguna regla. Siempre hay ciudadanos que van más allá de las reglas sociales y consiguen una concienca en mayor medida personal y objetiva, pero son la minoría. 

Las protagonistas de la novela son una prueba de que lo ficcticio define el mundo, pues ellas mismas son consecuencia de meras imaginaciones. Su identidad no es suya, sino del que la define: El heteropatriarcado. En la novela encuentro el concepto de identidad en dos formas distintas pero intrínsicamente relacionadas:

- Identidad como mecanismo de poder: Por un lado, observo cómo al Estado le conviene que las mujeres tengan claro lo que son, o más bien, lo que deben ser. De esta manera serán siempre dependientes de un hombre. El "padre", el Estado educa a los hombres para que sepan cómo tratar a "sus" mujeres. La violencia y dominación en las relaciones entre hombres y mujeres son una constante en la obra. 

- Identidad como búsqueda de la seguridad: Autores posmodernistas como Bob Dylan huyen de la identidad pues les hace sentir encadenados. Prefieren vivir en lo difuso, algo que es complejo y puede producir miedo, pues no hay cadenas a las que agarrarse para no caer en el vacío. En la novela de Jelinek, la mayoría de las mujeres aceptan la identidad que les da el poder. Por lo tanto se conforman con tener una vida simple tal y como les han enseñado. La libertad atrae, pero la seguridad también. Es más fácil no plantearse elementos complejos que atreverse a pensar. Quien se sale del molde es castigado por la sociedad, incluso por las propias mujeres que ven en la que intenta liberarse el reflejo de lo que les gustaría ser a ellas mismas. De igual manera que se autoreprimen, también reprimen a quien intenta zafarse de sus cadenas.