Fascismos Posmodernos

El fascismo es un fenómeno moderno, dado que entiende la política como una cuestión de percepciones y no de verdades racionales. Un discurso centrado en el enemigo y que surgió en una época de crisis y entreguerras. Sedució a grandes masas juveniles, sobretodo en Italia y Alemania, prometiéndoles una radicalización de la clase media en la que todos iban a ser iguales excepto una minoría que se debía expoliar. En el caso de Alemania fueron los judíos. Se podría decir que los fascistas alemanes compraron a la clase obrera, dándoles un estado del bienestar a costa de toda una etnia. Esta ideología tuvo el poder en varios países durante años, propagando unas ideas que nunca fueron del todo derrotadas.

El fascismo fue expulsado del poder, pero derivados del mismo siguden dando coletazos, incluso más de lo que pensamos. Me pregunto lo siguiente: ¿Si el fascismo supo ver en la edad moderna un terreno en el que proliferar, como se ha adaptado a los tiempos posmodernos?

La crisis del 29 fue clave para que HItler ascendiese al poder. El fascismo necesita de crisis coyunturales para sembrar caldo de cultivo. Pues bien, hoy en día vivimos la crisis más fuerte del posmodernismo, y de igual manera que antaño, grupos neofascistas, neonazis o como se quiera llamarlos han resurgido agloremando masas de seguidores, sobretodo en Francia (Frente Nacional), Grecia (Amanecer Dorado) y otros países europeos como Alemania y Ucrania. Estos partidos han tenido que adaptarse a los nuevos tiempos y la mayoría no se autoconsidera racista y fascista (con excepción de los mas extremistas como Amanecer Dorado). El Frente Nacional Francés, por ejemplo, sabe que si llamase a sí mismo fascista, desaparecería automáticamente. Tienen que buscar nuevas formas de hacer que su mensaje cale. En vez de usar un discurso racista, hablan de la defensa de la identidad nacional, para la cual la inmigración supone una amenaza. Se podría decir que estos movimientos son una reacción en contra del relativismo de la posmodernidad, contra la libertad religiosa, sexual y, en último término, la globalización. 

Algunos teóricos han definido la situación actual como un fascismo tecnocrático, ya que la economía gobierna autoritariamente por encima de los gobiernos. Sea esta definición verdad o mentira, es cierto que cuando el "fascismo light" de las altas esferas de la Unión Europea ha fracasado ha resurgido el "fascismo hard" de Amanecer Dorado, Marine Le Pen y compañía. La razón es que el el "fascismo light" ha tropezado con la mundialización. Las clases obreras, al darse cuenta de su inseguridad económica debido a la influencia que tienen sobre ellos factores que no pueden controlar, han encontrado seguridad, en algunas ocasiones, en discursos neofascistas, aunque se llamen de una forma diferente. En último término, surgen para lo mismo que surgió el fascismo en el siglo XX: Defender los intereses de las clases dominantes nacionales. Para lo cual si es necesario expoliar a una parte de la población, se hace. Antes fueron los judios, en el caso de la actual Francia se pone el foco en la inmigración musulmán. 

En el caso español, los nuevos fascistas tuvieron que encontrar cobijo en una de las actividades que más repercusión ha tenido en la posmodernidad europea: El fútbol. Si la posmodernidad es el paraíso de lal caos y el desconcierto, el fútbol supone un cobijo dentro del mismo, ya que en él los ciudadanos se sientes identificados con algo durante toda su vida: Un equipo de fútbol. Podremos cambiar de novia, trabajo, tendencia ideológica o incluso sexo, pero del equipo que se hace uno al nacer, está ligado el resto de su vida. Quizá esta condición que tiene el deporte rey de ser una copla a la colectividad en un mundo individualista, explica el inmenso éxito que tiene. Pues bien, los neofascistas se han aprovechado de este fenómeno para expandir su ideología, ya que un deporte que simboliza, en parte, la guerra, se mueven como pez en el agua.

Desde finales de los años 80, las bandas neonazis encontraron en el fútbol un instrumento magnífico para conseguir nuevos miembros. No olvidemos que el futbol despierta pasiones e instintos violentos en muchas ocasiones. Un estadio representa un campo de batalla, donde los equipos cobran el papel de ejércitos y donde la rivalidad está siempre a flor de piel. El carácter representativo y psicológico del futbol muchas veces os obviado, cuando es fundamental para entender este fenómeno cultural. Por ejemplo, aunque un Real Madrid - Barcelona acabase 0 a 0 y fuera totalmente monótono y sin ocasiones de gol, los aficionados mantendrían su emoción y tensión durante todo el partido. ¿Por qué? Por la rivalidad existente. En el futbol lo abstracto es mucho más importante que lo concreto, por eso mucha gente ajena a este deporte lo encuentra aburrido y no comprende porque despierta tantas pasiones. Cada partido supone el afloramiento de instintos primarios que normalmente tenemos adormecidos.

Los grupos ultras de los equipos de fútbol se caracterizan por ser los que apoyan más ferviente y violentamente. Insultan continuamente al rival y suelen ir borrachos a los partidos. Para ellos supone un coliseo donde pueden expresar su rabia contenida. Muchos jóvenes se han visto atraídos por lo salvaje de estos grupos ultras: La peña Ultras Sur del Real Madrid cuenta con aproximadamente 900 miembros; El Frente Atlético del Atlético de Madrid, que también son neonazis, cuenta con alrededor de 2500 miembros; La Curva Nord son unos 1.800 miembros y apoyan al Valencia C.F. Prácticamente en cualquier equipo de futbol profesional existe un grupo ultra, algunos de extrema izquierda y otros de extrema derecha. Estos grupos también proliferan en equipos de categorías inferiores.

Entre bandas ultras son comunes las agresiones y peleas, ellos mismos las buscan, ya que exaltan la guerra. Incluso existen códigos de lucha como por ejemplo no avisar a la policía salvo caso de extrema gravedad, ya que la policía representa a el Estado, el cual es su enemigo. En estas peleas provocan destrucción de material urbano y han agredido a la policía en varias ocasiones.

Pero lo más grave es que muchos clubs apoyaron a estos grupos ultras, sobre todo en los 90, donde camparon a sus anchas. La razón era su influencia en el resto de la grada y su capacidad para alentar al equipo. Era habitual ver a jugadores como Guti o Raúl posando con banderas de Ultras Sur. En "Diario de un Skin" se muestra cómo esta peña contaba incluso con un almacén dentro del Santiago Bernabeu donde guardaban bengalas, bates y pancartas con mensajes violentos.

Las conexiones entre estas bandas y partidos neofascistas han sido demostradas, como por ejemplo con Alianza Nacional, partido cuya sede está en Concha Espina, calle por excelencia de los ultras del Real Madrid, a un lado del Santiago Bernabeú. 

Una nueva época implica nuevas formas en las que se presentan viejas ideologías, pero no por ello hay que ignorarlas y despreocuparse por ellas. El fascismo latente en los estadios de fútbol puede llegar a ser tan peligroso como el que existió en la época de Mussolini y Hitler, si no se le combate a tiempo.