Dylan y la posmodernidad

Hubo un momento mágico en la historia de la música popular, no tengo claro si fue en Nueva York o en Londres, aunque tampoco importa mucho. Bob Dylan, el mayor poeta de la historia de la música popular, quizá con la excepción de Leonard Cohen para algunos, conocía por primera vez a los Beatles. Era de noche y estaban de fiesta, cuando el trovador americano les ofreció droga. Fue la primera vez que los Beatles probaban la marihuana. Dylan también les habló del LSD y de los beneficios de vivir en el desorden. 

Esta anécdota, que quizá parece superflua, cambió la historia de la música popular para siempre, ya que gracias a la droga los Beatles cambiaron su música (al principio festiva y adolescente) y empezaron a experimentar con su arte, lo que derivó en discos como "Revolver" o "Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band", disco que fue elegido como el mejor de la historia por la revista "Rolling Stone". En estas obras predominaba la psicodelia y un tipo de música que iba más allá del mero entretenimiento, pues en ella se puede denotar un afán por descubrir nuevos sonidos, nuevas emociones... 

Pero Bob Dylan no solo les influenció de esta forma, pues también les enamoró con sus líricos, lo cual era normal. Antes de conocer al poeta americano, Los Beatles hacían letras como ("She Loves you, yeah yeah yeah, She loves you, yeah, yeah, yeah) y no daban importancia a la lírica como elemento fundamental en sus canciones. En tiempos en los que predominaba este tipo de letras, imaginémonos como sería escuchar a alguien que decía cosas como: 

"La oscuridad al atardecer
Ensombrece hasta la cuchara de plata 
La cuchilla hecha a mano, el balón del niño
Eclipsa tanto al sol como a la luna
Intentar comprender, pronto te das cuenta
No tiene ningún sentido"

Bob Dylan, "It's alright Ma'"

Y es que la poesía de Dylan supuso una revolución en la música popular. El propio Bruce Springsteen dijo en una ocasión que si Elvis habia liberado sus cuerpos, Dylan había liberado sus mentes. El propio John Lennon reconoció que admiraba a Dylan y supuso un antes y un después en su carrera. Después de escuchar la poesía del cantautor de Minessota, Lennon escribió cosas como:

Imágenes de luz vacilante
que bailan frente a mí como un millón de ojos
me llaman y me llaman a través del universo.

Pensamientos serpenteantes como un viento inquieto dentro de un buzón
se tambalean ciegamente mientras recorren su camino
a través del universo

 

John Lennon, "Across the Universe"

Rolling Stones, Donovan, Beach Boys, Queen y prácticamente todos los grandes grupos de la cultura popular anglosajona han reconocido la influencia de Dylan en su música. Incluso Leonard Cohen reconoce que fue al escuchar a Dylan cuando decidió trasladar las novelas y poemas que escribía al género musical, pues se dio cuenta que no ya no solo importaba cantar bien, sino que una nueva etapa se abría en el mundo de la canción. Aquí en España, el poeta musical de más éxito, Joaquín Sabina, también ha dicho que Dyla le ha influeciado más que ningún otro. 

Por estas y por muchas otras cosas, me atrevo a decir que Bob Dylan llevó el posmodernismo a la música popular, y por lo tanto lo amplificó notablemente, ya que había mucha más gente que escuchara a los Beatles que lectores de Kerouac. Dylan si fue un lector del escritor de "On the road", de hecho decidió ir a viajar y dejar su pueblo en Minessota a raiz de leerle. También se influenció de Allen Gringsberg y de Dylan Thomas. En definitiva, llevó el mundo de la literatura a la música popular, y como en ese entonces la literatura que a él le apasionaba era posmodernista (aunque no lo supieran), llenó las radios de posmodernismo. 

En las obras de Bob Dylan, que ha sido nominado al premio Nobel de Literatura, encontramos continuas apologías al relativismo, a las drogas, a lo incierto, a la aventura... Fijémonos en la canción "Don't Think Twice, It's Alright", de 1965 

De nada sirve sentarse
y preguntarse por qué, nena
además no importa
y de nada sirve sentarse
y preguntarse por qué, nena
incluso si no lo has hecho nunca;
cuando el gallo cante al despuntar el alba
mira por la ventana, y me habré ido
tú eres la razón de que siga mi viaje
pero no lo pienses dos veces, está bien

...

Estoy caminando camino abajo, solo, nena,
a dónde me dirijo, no puedo decirlo,
pero adiós es una palabra demasiado buena,
así que sólo diré que te vaya bien;
no estoy diciendo que me trataras mal
podías haberlo hecho mejor, pero no me importa,
digamos que malgastaste mi precioso tiempo,
pero no lo pienses dos veces, está bien.

 

Aquí ya vemos un canto al viaje, a dejar un episodio y pasar a otro, sin darle demasiado importancia, sin fijarse demasiado en los posiblles motivos. Una oda al viaje de la vida, al lado bello del desamor.

Pero si vamos a una letra suya de 1965, "Subterranean Homesick Blues", vemos estas ideas amplificadas y derivadas en un relativismo sin precedentes en la música popular.

Johnny está en el sótano
Mezclando la medicina
Yo estoy sobre el calzada
Pensando en el gobierno
El hombre de la trenca
Tira la medalla, se despide
Dice que ha cogido una mala tos
Quiere que le paguen
Cuidado chaval
Se trata de algo que hiciste
Dios sabe cuándo
Pero estás haciéndolo otra vez
Más vale que te las pires por el callejón
A buscar otro amigo
El hombre de la gorra de piel de mapache
En la gran pocilga
Quiere once billetes de dólar
Tú sólo tienes diez

Maggie viene con pasos veloces
Con la cara llena de negro hollín
Hablando de que el calor pone
Plantas en la cama pero
En cualquier caso, el teléfono está intervenido
Maggie dice que muchos dicen que
Deben hacer redadas a primeros de mayo
Ordenes del Fiscal del Distrito
Cuidado chaval
No importa lo que hiciste
Camina sobre las puntas de los pies
No pruebes «No Doz»
Más vale que te alejes de los
Que van con la manguera de fuego
No te metas en líos
Vigila a los polis de paisano
No necesitas al hombre del tiempo
Para saber de qué lado sopla el viento

Esto es ya posmodernismo en estado puro, si tal cosa existe.

Las letras de Dylan tratan cientos de temas diversos. Desde la libertad hasta el sexo, pasando por una etapa religiosa, otra psicodélica, otra folk... Es un hombre de mil caras, un heterónimo con cientos otros heterónimos en cada cuerda de su guitarra.

Quizá la persona posmoderna por excelencia, sobretodo porque negaría serlo.